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Salimos de Zarautz a las 5:30 de la mañana para coger el vuelo Bilbao Paris de las 7:45. Al llegar a Bilbao para facturar hasta Orlando, nos sorprende una becaria- a tenor de su agilidad mental- con billetes para cuatro hasta París con asiento asignado, billetes para cuatro más maleta hasta Atlanta, sin asiento asignado, y atención! billetes para dos hasta Orlando.
La cara de Henry un poema, pero... a ver y los otros dos? somos cuatro, ya, ya sé que son cuatro pero es que el sistema no me deja, todo esto mirando a la pantalla como si le estuviera revelando la fecha exacta del juicio final, y qué es esto de sin asiento asignado París Atlanta?.. bueno eso allí si quieren en París van al mostrador de embarque y se lo arreglan...
Bueno, Henry ya se estaba haciendo a la idea de tener que bailar la conga en el avión para cambiar asientos con la peña en spanglish y así evitar que la pechuga de pavo fría se la tuviera que cortar a Ane Fredy Cruguer.
Bien, llegamos a París y una azafata bastante amable nos arregla el billetaje para Atlanta, vamos dos y dos, con pasillo de por medio, la cosa se iba arreglando..
El vuelo a Atlanta, correcto digamos, sin grandes dispendios, una película para los niños, "algo de un dragón" y otra para mayores "Valentine´s day", esto en nueve horas, aderezado con una comida pasable y el clásico abrelatas para meterte y salir del asiento. Conversación, lo que se dice, no demasiada, a cada lado una quinceañera fiel seguidora de Hannah Montana a caballo entre su época pre y la post, y un esloveno aprendiendo español con un diccionario que ni el de la Real Academia (se van a comer el mundo, aprenden a hablar echando pipas, ver los futbolistas del Este y encima, qué dedicación, no hizo otra cosa en las nueve horas, ahora a éste no se le daba muy bien el idioma todavía, el cruce de palabras fue, digamos, parco)
Llegamos a Atlanta, ya un poco trapillo, difícil hacer la conexión a Orlando con dos billetes para cuatro y una hora de retraso, efectivamente, perdimos el vuelo. Una chica de color (Antton dice que negra queda mal) nos dice que a la puerta eiten y no sabemos si nos está diciendo eighteen o A10, no importa, no tenemos sitio y estamos en la lista de espera, sólo con 40 personas más. Otra cola para "beggar" por unos asientitos, a todo esto, la sala de embarque a reventar, mil razas, como dice Ima, mil idiomas, todos sudando y muertos de cansancio, inapetentes, un grupo de "Proyecto San José" con camisetas rojas, a la espalda, Dios es mi pastor nada me puede faltar, nos saca del letargo, mayores, jóvenes, rockeros, y freakies, ¿cómo se habrán juntado?.
En la cola a Henry le dicen que se ponga "comfortable" porque va a tener que esperar a que sus iniciales salgan en la pantalla de lista de espera, que cuando pasemos del azul al verde podemos pasar, un francés con un bebé y no sé cuántos hijos más, pierde los papeles y la sala se empieza a teñir de aires latinos...
Al fin, sí a las 17:30 hora yankie entramos en el avión a Orlando, pero por supuesto cada uno en una punta, Henry la conga, yo no puedo con mis pestañas, Antton se queda seco entre las filas del medio, salimos con 45 min. de retraso, llegamos a las 19:30 a Orlando, Ane llorando, no puede más, llevamos 18 horas como bultos de un lado a otro y todavía la cola del maldito autobús para el "Disney Resort", ya con ese nombre te lo imaginas todo. Cuando llega el chofer disfrazado y haciendo chistes, piensas por favor qué mérito si viéndonos las caras-estábamos en la primera fila del autobús- en cuanto mire de reojo por el retrovisor es para hacerse el haraquiri.
Bueno a las 21:00 estábamos en la habitación del hotel a 10grados centígrados abriendo las ventanas para que la brisa de la calle caldeara algo semejante igloo. Estos romanos están locos...